lunes, 7 de diciembre de 2009

DÍA INTERNACIONAL DEL MIGRANTE (18 DICIEMBRE)


Según las estadísticas de la UNESCO, actualmente se estima que unos 200 millones de personas viven lejos de sus países natales siendo víctimas de la barbarie imperialista, personas que se ven forzadas a abandonar sus hogares y familias en busca de una vida mejor en el extranjero. Representan el 3% del total de la población. En la Unión Europea tenemos 20 millones de inmigrantes y 8 millones son europeos. La tasa de población inmigrante aumenta un 2,5% por año. Principalmente viven en Norteamérica, Europa Occidental y Oriente Medio.

En todo el mundo, los inmigrantes padecen la más salvaje explotación, terrorismo y degradación. Los gobiernos los consideran mano de obra barata.

En el día internacional del migrante, tenemos una nueva oportunidad de recordar las prácticas y políticas del “avanzado” mundo occidental de gobiernos civiles y organizaciones imperialistas, como las de EE.UU. hacia los inmigrantes.

Los estados capitalistas a través de la legislación están creando condiciones extremadamente duras para los inmigrantes, que constituyen la parte más vulnerable y asustada de la clase trabajadora de cada país.

La FSM hace un llamamiento a los sindicatos afiliados y amigos a llevar a cabo acciones para que los inmigrantes tengan los mismos derechos en los países anfitriones sin exclusiones, con derechos en la civilización, historia y su lengua materna.

Los trabajadores del mundo, en cada país deberían estar unidos independientemente de religión, sexo, color de piel u origen. Es una necesidad imperativa unir las reivindicaciones de los trabajadores en contra de los gobiernos capitalistas, el capital y los monopolios.

Destacamos la necesidad de que los inmigrantes y refugiados así como las minorías, tengan nuestra solidaridad e internacionalismo. Nuestra prioridad debería ser la restricción del problema de la xenofobia, el racismo y la discriminación racial. Nuestra tarea es no dejar espacio al desarrollo de las teorías fascistas.

Luchamos para que los inmigrantes puedan participar activamente en la vida y la acción de las organizaciones sindicales, que puedan ser elegidos en las directivas sindicales. Debemos esforzarnos para que los inmigrantes, especialmente los trabajadores jóvenes y las mujeres, sean elegidos en los órganos de los sindicatos. Cada sindicato de orientación de clase debería tener una Secretariado especial para Inmigrantes o un “Comité de Inmigrantes” que pudiera ofrecer apoyo legal, cultural o sindical a todo aquel que lo necesite.

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